Escuela de Graduados Utesa.
Tema: La brecha digital en la República Dominicana.
Presentado por: Cristian Estephany Rodríguez Almonte.
Matricula: 1-18-9326
Asignatura: Enfoque Integral de la Tecnología Educativa.
Facilitador: Temis de Gracia.
Santiago de
los caballeros, República Dominicana.
INTRODUCCIÓN.
Este ensayo corresponde a un
análisis sobre la brecha digital en la República Dominicana, la cual hace referencia
a la diferencia socioeconómico entre comunidades que tienen accesibilidad a Internet
y a todas las nuevas tecnologías de la información y comunicación que se
encuentran bajo la dirección de dispositivos basados a un cambio accesibles a
las tecnologías de acuerdo a la capacidad para utilizar las TIC de manera
eficaz debido a los diferentes niveles de alfabetización y aptitud tecnológica
para saber y marcar diferencias entre grupos que tienen acceso e interés a
contenidos digitales de calidad.
Los
objetivos de este ensayo son:
La brecha digital en la
República Dominicana.
En el mundo de hoy, ya sea para una persona, empresa u
organización, el poder acceder a las tecnologías de la información y
comunicación (TIC) es un requisito importante para participar de una sociedad
cada vez más dependiente de la tecnología.
Es importante señalar
que en las últimas décadas, el mundo ha conocido una serie de avances
tecnológicos que han implicado profundos cambios sociales y culturales. Hoy en
día, las
tecnologías de la información y la comunicación constituyen un factor esencial
en el desarrollo de cualquier país ya que permiten el intercambio de saberes, de
servicios, de mercancías, entre otras ventajas de gran valor. Lamentablemente, no
en todas las regiones del mundo es posible acceder a los grandes avances
tecnológicos que surgen cada día, de
forma constante y acelerada. A esta línea de ruptura divisoria, se le conoce
como “brecha
digital”.
La expresión “brecha digital” se refiere a la brecha
que existe entre aquéllos que utilizan las potencialidades de las tecnologías
de la información y la comunicación (TIC) para sus necesidades personales o
profesionales y
aquéllos que no tienen acceso a éstas o simplemente, no
tienen las competencias necesarias para hacer uso de éstas.
La expresión “brecha
digital” tiene
su origen en la expresión americana “Digital
Divide” que
surgió a finales de los años 90, en Estados Unidos. Este término fue utilizado por primera vez en
el año 1995 en el periodo administrativo del presidente estadounidense Bill
Clinton. En dicho periodo los funcionarios de la administración comenzaron a
utilizar el término digital divide para
referirse a la fractura o la separación
que se podía producir en los Estados Unidos de América entre los que se
podían conectar y los que no se podían
conectar a las redes como Internet o a redes de comunicación ya sea por
influencia de factores como también diferencias entre clases, géneros, razas y
etnias
Cabe destacar que,
desde que surgió el término, el mismo ha sido utilizado de forma prolongada
para referirse a diferentes tipos de diferencia relacionadas con las
características de los países, las regiones, las comunidades, los grupos
sociales y los individuos. También se ha utilizado el concepto para referirse a
las infraestructuras de telecomunicación en los programas educativos.
Un último
informe del Banco Mundial advierte que aún gran parte de la población está
desconectada de Internet. SiliconWeek ha analizado la situación en
América Latina, las propuestas para cerrar la brecha digital y los retos que se
presentan.
Aun un 60% de
la población global no accede a Internet, de acuerdo con un informe del Banco
Mundial presentado hace unos días. Según el mismo unos 4.000 millones de
personas, no tiene acceso a la red de redes, a pesar de que el número de
usuarios de la Red de ha triplicado desde hace algunos años. Aprovechando este
nuevo estudio, SiliconWeek ha hecho un repaso por la situación en América
Latina, sus consecuencias y sobre las iniciativas que se promueven para
conseguir algún día disminuir esta brecha digital.
Dice la
institución mundial que la expansión de la tecnología
digital no ha ayudado, realmente, a disminuir la brecha socioeconómica entre países y clases
sociales. En América Latina,
una región caracterizada por sus grandes diferencias sociales, la brecha
digital también se presenta como un problema más de desigualdad.
Además,
entre las personas que ya están conectadas a Internet también hay grandes diferencias:
especifica el informe del Banco Mundial que, de los cerca de 7.400 millones de
personas en el planeta, 3.200 millones están conectadas a Internet y de
ellos, 1.100 millones lo hacen con líneas de acceso de alta velocidad, mientras que el resto tienen que
conformarse con líneas más lentas, lo que afecta a la productividad y la
capacidad de competir en un mercado cada vez más global, teniendo en cuenta que solo
cerca del 15% de la población mundial puede costear el acceso a Internet de
banda ancha.
Otro
dato que nos muestra el sesgo de Internet, causado por la brecha digital a
nivel global es que el 85% del contenido generado
por usuarios que registra Google proviene de Estados Unidos, Canadá y Europa.
Es decir que América Latina, junto con los grandes continentes de África, Asia
y Oceanía se encargan tan solo del 15% restante.
Es
necesario e importante destacar que hay datos muy destacables dentro del
informe como que en los principales mercados de la región encontramos que en Brasil aún existen alrededor
de 98 millones de personas que no tienen acceso a Internet y en
México esta cifra es de 70 millones de mexicanos que no tienen acceso a la web,
muy alta, si tenemos en cuenta que la población del país supera ligeramente los
100 millones. En los países más pobres de América Latina como son Haití, Honduras, Nicaragua y
Guatemala el porcentaje de personas conectadas no supera el 20%. En el
caso opuesto encontramos a Uruguay y varios países del Caribe, pequeñas
islas, en muchos casos con gran influencia europea o estadounidense, que sí
están conectadas a la Red.
En la República Dominicana, el tema de las TIC cobra
vida a finales de los años 90,
precisamente de 1996 en el primer gobierno del Doctor Leonel Fernández. Así lo
confirma Merejo (2015); el ciberespacio de internet ha crecido, ya que
para ese año había unas 2,819 cuentas y unos cuantos miles de cibernautas,
panorama que fue cambiando entrado el siglo XXI, donde el crecimiento
vertiginoso empezó a partir del 2001 con 64,382 cuentas y un promedio de 200
mil, y para el 2015 cuatro millones, 40%.
En otro orden, todavía para noviembre del 2016 la tasa
de analfabetismo en República Dominicana era de 7.5 % según el director del
proyecto Quisqueya Aprende Contigo, Horacio Medrano y reseñado por el periódico
Listín Diario. Hecho este, que ratifica los pronósticos de la Comisión Económica Para
América Latina y el Caribe de que República Dominicana no cumpliría con
el segundo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio; lograr la enseñanza
primaria universal. En efecto ese 7% representa, una brecha educativa.
Hay que
revisar los planes educativos, elaborar propuestas que saquen a los
alumnos de la alienación y la repetición de conceptos y potencialicen el
pensamiento crítico y reflexivo. Programas que desarrollen competencias en los
alumnos y cambien una formación propedéutica por una que les sirva para la
vida. Programas que incluyan en su esencia la filosofía para despertar el
pensamiento complejo, a fin de formar un dominicano más sensible, menos
superficial y más participativo.
Si nuestro
país se compara con Latinoamérica, nos daríamos cuenta que estamos en franco
retroceso en materia de de TIC. Según los más importantes estudios; como el que
realiza anualmente el Foro Económico
Mundial, nuestro país está en los últimos lugares de Latinoamérica donde
Chile, Brasil, Colombia, Uruguay, Panamá y México nos superan.
Esta penosa
realidad que vivimos en materia de tecnología y telecomunicaciones en el país, es un reflejo de la pobre
realidad material de nuestra población, mayormente sumida en la miseria,
expuesta a constantes apagones energéticos, donde no disponemos de suministro
de agua potable y donde el salario mínimo está por debajo de la canasta básica
mas económica. Pues la brecha digital es el resultado directo de la brecha
económica y de la pobreza.
Es de suma importancia que reconozcamos nuestra
realidad, para poder emprender acciones que nos permitan cambiarla. Es por esto
que el presidente Danilo Medina ha tomado una iniciativa para el uso y
aplicación de la tecnología a favor del desarrollo tanto de los estudiantes
como para el desarrollo del país llamada esta La República Digital. Esperando en Dios que la misma sea de gran
provecho y manejo para que la educación dominicana. Permitiendo así que estemos cada vez más a la vanguardia con los tiempos y que nuestros estudiantes
adquieran una educación de calidad, siendo esta en competencia, la cual le permita insertarse en la sociedad
del conocimiento.
Por otro lado se hace necesario e
indispensable invertir en campañas de capacitación e información para estas
personas que no cuenta con este recurso para poder adquirir la información y
hacerla útil en su quehacer diario.
Finalmente, la
República Dominicana será una república digital y un mejor lugar en la medida en que se cierren las
brechas social, económica, educativa y cultural.
Referencia
Bibliográfica.
Ameh, S. (20 de Septiembre de 2017). La regulación de la
brecha digital internacional. World Economy Forum.
CUESTA, A. T. (15 de
febrero de 2018). Al momento.net. Obtenido de https://almomento.net/opinión-república-dominicana-digital/
López, M. A. (23 de
mayo de 2017). Geografia infinita. La brecha digital en un mundo conectado,
pág. 3.
Lugo, M. T. (19 de
marzo de 2015). Las Políticas TIC en América Latina: prioridad de las agendas
educativas. Relpe.
Roca, J. M. (2019). Informe
TIC fácil.com. 10: enero.
Telesemana. (18 de
abril de 2017). Telesemana. Obtenido de /www.telesemana.com/blog/category/análisis/
Escuela de Graduados Utesa.
Tema: La brecha digital en la República Dominicana.
Presentado por: Cristian Estephany Rodríguez Almonte.
Matricula: 1-18-9326
Asignatura: Enfoque Integral de la Tecnología Educativa.
Facilitador: Temis de Gracia.
Santiago de
los caballeros, República Dominicana.
INTRODUCCIÓN.
Este ensayo corresponde a un
análisis sobre la brecha digital en la República Dominicana, la cual hace referencia
a la diferencia socioeconómico entre comunidades que tienen accesibilidad a Internet
y a todas las nuevas tecnologías de la información y comunicación que se
encuentran bajo la dirección de dispositivos basados a un cambio accesibles a
las tecnologías de acuerdo a la capacidad para utilizar las TIC de manera
eficaz debido a los diferentes niveles de alfabetización y aptitud tecnológica
para saber y marcar diferencias entre grupos que tienen acceso e interés a
contenidos digitales de calidad.
Los
objetivos de este ensayo son:
La brecha digital en la
República Dominicana.
En el mundo de hoy, ya sea para una persona, empresa u
organización, el poder acceder a las tecnologías de la información y
comunicación (TIC) es un requisito importante para participar de una sociedad
cada vez más dependiente de la tecnología.
Es importante señalar
que en las últimas décadas, el mundo ha conocido una serie de avances
tecnológicos que han implicado profundos cambios sociales y culturales. Hoy en
día, las
tecnologías de la información y la comunicación constituyen un factor esencial
en el desarrollo de cualquier país ya que permiten el intercambio de saberes, de
servicios, de mercancías, entre otras ventajas de gran valor. Lamentablemente, no
en todas las regiones del mundo es posible acceder a los grandes avances
tecnológicos que surgen cada día, de
forma constante y acelerada. A esta línea de ruptura divisoria, se le conoce
como “brecha
digital”.
La expresión “brecha digital” se refiere a la brecha
que existe entre aquéllos que utilizan las potencialidades de las tecnologías
de la información y la comunicación (TIC) para sus necesidades personales o
profesionales y
aquéllos que no tienen acceso a éstas o simplemente, no
tienen las competencias necesarias para hacer uso de éstas.
La expresión “brecha
digital” tiene
su origen en la expresión americana “Digital
Divide” que
surgió a finales de los años 90, en Estados Unidos. Este término fue utilizado por primera vez en
el año 1995 en el periodo administrativo del presidente estadounidense Bill
Clinton. En dicho periodo los funcionarios de la administración comenzaron a
utilizar el término digital divide para
referirse a la fractura o la separación
que se podía producir en los Estados Unidos de América entre los que se
podían conectar y los que no se podían
conectar a las redes como Internet o a redes de comunicación ya sea por
influencia de factores como también diferencias entre clases, géneros, razas y
etnias
Cabe destacar que,
desde que surgió el término, el mismo ha sido utilizado de forma prolongada
para referirse a diferentes tipos de diferencia relacionadas con las
características de los países, las regiones, las comunidades, los grupos
sociales y los individuos. También se ha utilizado el concepto para referirse a
las infraestructuras de telecomunicación en los programas educativos.
Un último
informe del Banco Mundial advierte que aún gran parte de la población está
desconectada de Internet. SiliconWeek ha analizado la situación en
América Latina, las propuestas para cerrar la brecha digital y los retos que se
presentan.
Aun un 60% de
la población global no accede a Internet, de acuerdo con un informe del Banco
Mundial presentado hace unos días. Según el mismo unos 4.000 millones de
personas, no tiene acceso a la red de redes, a pesar de que el número de
usuarios de la Red de ha triplicado desde hace algunos años. Aprovechando este
nuevo estudio, SiliconWeek ha hecho un repaso por la situación en América
Latina, sus consecuencias y sobre las iniciativas que se promueven para
conseguir algún día disminuir esta brecha digital.
Dice la
institución mundial que la expansión de la tecnología
digital no ha ayudado, realmente, a disminuir la brecha socioeconómica entre países y clases
sociales. En América Latina,
una región caracterizada por sus grandes diferencias sociales, la brecha
digital también se presenta como un problema más de desigualdad.
Además,
entre las personas que ya están conectadas a Internet también hay grandes diferencias:
especifica el informe del Banco Mundial que, de los cerca de 7.400 millones de
personas en el planeta, 3.200 millones están conectadas a Internet y de
ellos, 1.100 millones lo hacen con líneas de acceso de alta velocidad, mientras que el resto tienen que
conformarse con líneas más lentas, lo que afecta a la productividad y la
capacidad de competir en un mercado cada vez más global, teniendo en cuenta que solo
cerca del 15% de la población mundial puede costear el acceso a Internet de
banda ancha.
Otro
dato que nos muestra el sesgo de Internet, causado por la brecha digital a
nivel global es que el 85% del contenido generado
por usuarios que registra Google proviene de Estados Unidos, Canadá y Europa.
Es decir que América Latina, junto con los grandes continentes de África, Asia
y Oceanía se encargan tan solo del 15% restante.
Es
necesario e importante destacar que hay datos muy destacables dentro del
informe como que en los principales mercados de la región encontramos que en Brasil aún existen alrededor
de 98 millones de personas que no tienen acceso a Internet y en
México esta cifra es de 70 millones de mexicanos que no tienen acceso a la web,
muy alta, si tenemos en cuenta que la población del país supera ligeramente los
100 millones. En los países más pobres de América Latina como son Haití, Honduras, Nicaragua y
Guatemala el porcentaje de personas conectadas no supera el 20%. En el
caso opuesto encontramos a Uruguay y varios países del Caribe, pequeñas
islas, en muchos casos con gran influencia europea o estadounidense, que sí
están conectadas a la Red.
En la República Dominicana, el tema de las TIC cobra
vida a finales de los años 90,
precisamente de 1996 en el primer gobierno del Doctor Leonel Fernández. Así lo
confirma Merejo (2015); el ciberespacio de internet ha crecido, ya que
para ese año había unas 2,819 cuentas y unos cuantos miles de cibernautas,
panorama que fue cambiando entrado el siglo XXI, donde el crecimiento
vertiginoso empezó a partir del 2001 con 64,382 cuentas y un promedio de 200
mil, y para el 2015 cuatro millones, 40%.
En otro orden, todavía para noviembre del 2016 la tasa
de analfabetismo en República Dominicana era de 7.5 % según el director del
proyecto Quisqueya Aprende Contigo, Horacio Medrano y reseñado por el periódico
Listín Diario. Hecho este, que ratifica los pronósticos de la Comisión Económica Para
América Latina y el Caribe de que República Dominicana no cumpliría con
el segundo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio; lograr la enseñanza
primaria universal. En efecto ese 7% representa, una brecha educativa.
Hay que
revisar los planes educativos, elaborar propuestas que saquen a los
alumnos de la alienación y la repetición de conceptos y potencialicen el
pensamiento crítico y reflexivo. Programas que desarrollen competencias en los
alumnos y cambien una formación propedéutica por una que les sirva para la
vida. Programas que incluyan en su esencia la filosofía para despertar el
pensamiento complejo, a fin de formar un dominicano más sensible, menos
superficial y más participativo.
Si nuestro
país se compara con Latinoamérica, nos daríamos cuenta que estamos en franco
retroceso en materia de de TIC. Según los más importantes estudios; como el que
realiza anualmente el Foro Económico
Mundial, nuestro país está en los últimos lugares de Latinoamérica donde
Chile, Brasil, Colombia, Uruguay, Panamá y México nos superan.
Esta penosa
realidad que vivimos en materia de tecnología y telecomunicaciones en el país, es un reflejo de la pobre
realidad material de nuestra población, mayormente sumida en la miseria,
expuesta a constantes apagones energéticos, donde no disponemos de suministro
de agua potable y donde el salario mínimo está por debajo de la canasta básica
mas económica. Pues la brecha digital es el resultado directo de la brecha
económica y de la pobreza.
Es de suma importancia que reconozcamos nuestra
realidad, para poder emprender acciones que nos permitan cambiarla. Es por esto
que el presidente Danilo Medina ha tomado una iniciativa para el uso y
aplicación de la tecnología a favor del desarrollo tanto de los estudiantes
como para el desarrollo del país llamada esta La República Digital. Esperando en Dios que la misma sea de gran
provecho y manejo para que la educación dominicana. Permitiendo así que estemos cada vez más a la vanguardia con los tiempos y que nuestros estudiantes
adquieran una educación de calidad, siendo esta en competencia, la cual le permita insertarse en la sociedad
del conocimiento.
Por otro lado se hace necesario e
indispensable invertir en campañas de capacitación e información para estas
personas que no cuenta con este recurso para poder adquirir la información y
hacerla útil en su quehacer diario.
Finalmente, la
República Dominicana será una república digital y un mejor lugar en la medida en que se cierren las
brechas social, económica, educativa y cultural.
Referencia
Bibliográfica.
Ameh, S. (20 de Septiembre de 2017). La regulación de la
brecha digital internacional. World Economy Forum.
CUESTA, A. T. (15 de
febrero de 2018). Al momento.net. Obtenido de https://almomento.net/opinión-república-dominicana-digital/
López, M. A. (23 de
mayo de 2017). Geografia infinita. La brecha digital en un mundo conectado,
pág. 3.
Lugo, M. T. (19 de
marzo de 2015). Las Políticas TIC en América Latina: prioridad de las agendas
educativas. Relpe.
Roca, J. M. (2019). Informe
TIC fácil.com. 10: enero.
Telesemana. (18 de
abril de 2017). Telesemana. Obtenido de /www.telesemana.com/blog/category/análisis/
No hay comentarios.:
Publicar un comentario